Año de la Química (Cápsula Nº 2) - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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Año de la Química (Cápsula Nº 2)

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Año de la Química


Por: Jacobo Contente

Este año que termina, se celebró a nivel mundial una de las ciencias importantes e indispensables para el avance del hombre en todos los tiempos. Gracias a la química y los científicos que la fueron creando, nos ha permitido vivir con un sinnúmero de adelantos insospechados, en épocas -incluso- de un pasado reciente.


Casi todos los que cursamos una educación superior, recordamos algo de su historia en clases; siendo el fuego y la transformación de la materia, las primeras enseñanzas y experiencias que el hombre -sin saberlo del todo- obtuvo. Posteriormente sucedió lo mismo con la obtención del hierro y el vidrio, pero donde se dedicaron mayores esfuerzos y empeños, fue la búsqueda de una substancia que transformara un metal no precioso en oro. Recuerdo que esas clases a algunos de mis compañeros les fascinaba, pero a la mayoría nos aburrían o disgustaba el tener que aprender una tabla de elementos, sus combinaciones y las distintas fórmulas matemáticas que debíamos usar.

 Afortunadamente el ser humano es por naturaleza diverso en gustos y facultades, por lo que ya sea en la educación moderna o mismo en la antigüedad, hubo siempre personas a los que interesó profundizar en sus misterios. Antes se les llamó alquimistas, y ahora existen una gran variedad de profesionistas en cuyo título aparece la palabra química, aunada a otra que especifica la rama o técnica a que se dedica. Lo que siempre ha sido una constante para su desarrollo, es la observación, cuantificación y experimentación en base a un método científico, que no deja de ser empírico; esto último la hace interesante por los retos que representa en estudios de las substancias, composición molecular y propiedades de las mismas, ya sean solas o en sus diferentes combinaciones.

 Escasamente hace aproximadamente cinco siglos, el hombre conocía tan solo 12 elementos, y mientras los descubrimientos y estudios avanzaban aumentaron su número; también se notó que entre ellos había un orden preciso, conformándose una gran tabla clasificadora, por lo que se pudo observar que algunos tenían propiedades similares, otros no; pero habían quedado en ése primer orden clasificador, algunos espacios vacíos, considerándoseles elementos aún desconocidos. Se especuló mucho sobre ello, y algunos científicos como el ruso Dimitri Mendekéyev pronosticó, la existencia del Germanio (de número atómico 32); también lo hizo con otros elementos desconocidos en esos momentos, como el Galio y el Escandio; predicciones que a la postre resultaron acertadas.

 Tal como Dimitri, han existido -mayormente en los siglos XIX y XX- un gran número de científicos destacados cuyos descubrimientos, llevaron a muchos inventos que ahora gozamos, como el caso individual del escocés Alexander Fleming y la penicilina; o bien mentes científicas combinadas, tal como la del dentista estadounidense William Morton, que junto con su compatriota John Collins Warren (cirujano), efectuó la primera operación de la historia con anestesia en la extirpación de un tumor en el cuello de un paciente en el año 1846.
 Ya son mundialmente conocidos y reconocidos, los nombres de la científica franco-polaca Marie Curie con el Radio, sus propiedades y radiaciones que a la postre le costó la vida, o el del célebre francés Louis Pasteur, entre otras cosas en la conservación de alimentos, mediante el método pasteurización que lleva su nombre; también tenemos a otro francés Louis Daguerre en el campo de la fotografía, que dio al mundo las primeras placas fotosensibles en base a mercurio y plata tratada con yodo, que posteriormente se revelaba. El clímax de éste desarrollo tecnológico en formas de rollo, lo obtuvo George Eastman y su compañía Kodak.

 Sin embargo y no obstante la similar importancia de otros descubrimientos e inventos que decantaron en beneficio de toda la humanidad, algunos nombres como el de Katahrine McCormick y Margaret Sanger, cuya iniciativa feminista impulsaron al biólogo Gregory Pincus y al ginecólogo John Rock en el desarrollo de la tan usada píldora anticonceptiva, no han sido tan conocidos, no obstante que hoy millones de mujeres la usan en sus diferentes variantes de aplicación hormonal, como inyecciones, parches o anillos ginecológicos. No menos importante resulta la aportación de la inglesa Rosalind Franklin, química biofísica quien por primera vez confirma la estructura básica en forma de una espiral de dos haces del ADN; estructura que abrió el camino para todos los modernos desarrollos genéticos.

 En ocasiones el nombre del científico queda un tanto olvidado, pues una compañía exitosa en fabricación y distribución del invento, lanza los productos a su nombre, como el caso de Du Pont y el Nylon, invento creado por Wallace Carothers, pocos meses antes de su muerte. En pocos años la millonaria y emprendedora compañía lanzaría también al mercado productos igual de eficientes como el neopreno o el poliéster. Por último citaré a Leo Beakelend, norteamericano de origen belga, quien consiguió fabricar una resina sintética, fácil de fabricar y moldear en diversos procesos de producción que llamó baquelita, y que detonó casi todas las variantes de plástico y aislantes eléctricos resistentes al agua.

 Famosos, ignorados, pobres, millonarios o víctimas de sus experimentos, todos los científicos que se han inclinado por la práctica de la química, tarde o temprano generalmente depositan su granito de arena hacia éste conocimiento que influye y seguirá participando en otras ramas del conocimiento. Hoy normalmente se habla de química como ciencia, química en la vida cotidiana, en el amor, en la medicina, en la guerra, en la tecnología, en la cocina y en infinidad de variantes; lamentablemente no en todas las aplicaciones se han obtenido resultados tan positivos como los nombrados anteriormente, pues existen los casos muy negativos de los fertilizantes y las sonadas guerras químicas, que han traído devastación e incertidumbre en sus consecuencias a largo plazo.




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