Caras vemos… - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Caras vemos…

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Caras vemos…


Por: Magdala


La moda unisex, el uso de aretes, pulseras, collares y alborotadas melenas o en su defecto "colas de caballo" que usan indistintamente hombres y mujeres, ha ocasionado que algunas veces no sepamos a que sexo pertenecen y por ende como dirigirnos a ellos sin "meter la pata".
Siempre ha existido la excentricidad en el vestir y en casos dignos de comentarse como el de Lord Cornbury. Este aristócrata inauguró la asamblea de Nueva York en el año de 1702 en nombre de la reina Ana de Inglaterra.
El público boquiabierto admiraba su suntuoso miriñaque, su elegante tocado y su abanico según la moda más exquisita de las damas de la época. Los dignatarios asistentes a la ceremonia se quejaron de que el representante de la reina los había expuesto al ridículo, pero Lord Cornbury contestó: "Sois tontos si no comprendéis la razón de todo ello. En este lugar y en esta ocasión represento a una mujer, y en todos los aspectos debo representarla con la máxima fidelidad".


Este Lord fue culpado de causar más daño a la colonia inglesa de América del Norte, que cualquier otro de los representantes de la monarquía. Por ser primo de la reina, se le otorgaron los cargos de capitán general y gobernador general de Nueva York y Nueva Jersey. Pero era completamente inepto como administrador y en su vida privada existía una curiosa paradoja: aunque derrochaba el dinero a manos llenas, era tan tacaño que su mujer se veía forzada a robarle.
La más notable de sus flaquezas era su costumbre frecuente de vestirse de mujer. Alguno de sus amigos más íntimos, decían que cumplía un misterioso voto que se había impuesto de llevar atuendos femeninos un mes al año. Otros decían que la razón verdadera era su creencia de que se parecía a la reina. La explicación más convincente era la de que, cuando la reina le ordenó que la representara en la Unión, aceptó su encargo al pie de la letra.
Se comentaba que era un hombre corpulento al que se veía con frecuencia por la noche en las calles con miriñaque y tocado femenino. Cierto caballero escribió de este Lord: "Es derrochador, malversador, opresor fanático y un estúpido vano y borracho". Otro escritor dijo: "Es un frívolo derrochador, tramposo, descarado y odioso fanático".
En 1708, Lord Cornbury fue llamado a Inglaterra, aunque quedó bajo custodia hasta el pago de sus deudas. Pero sus méritos fueron finalmente reconocidos: En 1711 fue nombrado miembro del Consejo Privado de Su Graciosa Majestad.

En fin caras vemos, sexo no sabemos... y para que rime, el mes entrante nos vemos.







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