David, el rey músico - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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David, el rey músico

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David, el rey músico


Por: José Kaminer T. 12/2011

La música desempeñó un papel importante en la vida de los antiguos desde el comienzo de la historia, pero especialmente en la vida religiosa de los hebreos.  Muchos grandes acontecimientos estaban conectados con el uso de instrumentos musicales: por ejemplo, la celebración de la liberación de los egipcios, la destrucción de los muros de Jericó  y el traslado del arca a Jerusalén en tiempo de David.  En el templo de Salomón había una organización musical muy compleja, planificada por David, que consistía en coros y orquestas.  Esta organización fue más tarde adoptada por la administración del segundo  templo.

En las excavaciones han aparecido muy pocos instrumentos musicales hebreos: sólo algunos pares de címbalos, unos sonajeros y el mango de un sistro. Con la excepción de representaciones pictóricas de ejecutantes de lira, no las hay de músicos del antiguo Israel. Sin embargo, se han encontrado en las paredes de tumbas y templos egipcios antiguos, una gran cantidad de figuras de instrumentistas.  Además, el clima seco de Egipto ha conservado numerosos instrumentos musicales, como liras y arpas, flautas, trompetas, sistros y otros. Se justifica considerar que los instrumentos hebreos eran similares en forma y construcción a los de Egipto y Mesopotamia.


David es el segundo rey de Israel, el bisnieto de Boaz y Rut. Era el más joven de los ocho hijos de Isaí (miembro de la tribu de Judá). Que habitaba En Beit Lejém, nació en  el año de 1085 y reinó de 1055 a 1015 a.C. Su importancia en la historia del pueblo judío y su fama, es el resultado de su rol como rey, salmista y buen guerrero.

El Libro de los Salmos (en  hebreo  
תְּהִילִים, Tehilim, "Alabanzas") es un libro de poesía sacra hebrea que forma parte del  Tanaj  judío. La Biblia hebrea lo denomina tehilim o sefer tehilim, forma plural del nombre tehilah que significa  himno  o alabanza. La versión hebrea da como autor de 73 salmos al rey  David .

¿Quién era David? el rey… Su propia vida empezó normal y con el tiempo el muchacho pastor curtido bajo el caliente sol, a veces por la soledad, aunque acompañado -según refieren- por D—s, responde al altísimo con cánticos de alabanza.

Hay momentos de su vida que se vuelven imborrables; tal vez el joven David rememoraba alguna peregrinación a Shilo al Ohel Moed (Tabernáculo) que lo lleno gratamente, con asombro y regocijo. Era tal la vivencia del sentir la cercanía divina, al escuchar  los himnos sacros de loa, que lo hacían sentir a uno como si la sangre se desbordara del corazón acelerando el ritmo, en conjugación de una respiración en aumento, mientras  que el aire acariciaba las caras  de los presentes; fue un momento en que la música se volvió una parte importante que lo acompañará  toda una existencia llena de altibajos que oscilaban entre lo moral, lo bélico y el amor, dentro de una vorágine que llamamos pasión.

Primero con la lira (instrumento de dos brazos y un cuerpo o armadura); después con la honda luego; con la espada y finalmente con el puño apretado golpea el pecho por los pecados cometidos, es el humano que tiene este rey inmortal y herrero, forjador de un pueblo que baila con las melodías: David melej Israel hay b´kayam (David rey de Israel, es y existe).

Cuando amenazaron nubarrones negros llenos de melancolía al monarca, padre de su amigo más querido tomó la lira de brazo  la armadura o cuerpo la pega a si mismo mientras que mana la música a la par del interior de su ser y del instrumento, resonancia que atraviesa con sus ondas hacía un ambiente cambiante que se llena de luz. El intérprete se muestra por un éxtasis  provocado por el contacto por la unión del ser humano y cuerdas musicales que vibran y brotan primero lentamente, con sonidos melodiosos que rompen el silencio y se van elevando junto con las plegarias y alabanzas al todo poderoso. Es la comunicación  que el hombre busca la divinidad para reconfortar los vericuetos que su dolor pida en una hora mala, el alivio anhelado.

Convertido en soberano desde la unción del profeta y juez Samuel en su mocedad y con la inmadurez firme impropia de un adolescente, arriesgó su vida enfrentando a un Goliat como parte de los designios divinos de los cuales sale victorioso, pero su humanidad no salió ilesa ante varios nubarrones de su vida que le provocaron melancolía. Por ello busca la fiel lira para arrancarle ritmos, junto con palabras para que se sublimen, llamando a la misericordia del todo poderoso.

El pequeño gran hombre pudo unificar a la nación judía bajo su estrella protectora; le dio Jerusalem como su capital y patrimonio eterno, por lo que su recuerdo siempre brillará a través de la noche de los tiempos.  





 


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