De Waterloo a la Guerra Fría, Parte VI - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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De Waterloo a la Guerra Fría, Parte VI

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Por: Jacobo Contente          


(02/2011)
En la segunda mitad del S. XIX se efectuaron las primeras grandes exploraciones, encontrándose entre otros lugares, las místicas fuentes del Nilo en el centro de África descubiertas por Stanley y Livingstone. A su vez el explorador noruego Amundsen se aventuró a recorrer ambos polos planetarios, muriendo en la Antártida. En poco tiempo se completaron  Lo que hacía en aquel mundo la excepción lo personalizaba Japón, hasta que un buen día del año 1853, el emperador Mikado se asomó por una de las ventanas de palacio y observó la flota americana del comodoro Peary. La reacción por modernizarse de los gobernantes nipones fue casi inmediata, pues comprendían que de seguir como estaban, tanto norteamericanos como europeos acabarían con su poder, tradiciones y cultura.

La mayoría de los retrasos técnicos que acumuló el país durante siglos, desaparecieron en aproximadamente 20 años con la ayuda de técnicos y personal capacitado traído del extranjero. El ejército de los samuráis se transformó en lo más moderno con el mejor equipamiento; lo mismo sucedió con su marina. Estos cambios provocaron el deseo de seguir prosperando a expensas de sus vecinos del poniente, pues por el oriente tenían un ancho y largo océano.

En 1894 Japón anexionó Taiwán y para 1910, hizo lo mismo con Corea. Poco antes se habían topado con Rusia, quienes en 1905 perdieron su flamante “Armada Invencible” del zar hundida en Tsuhima; todos estos acontecimientos bélicos, catapultaron al archipiélago japonés a formar parte del concierto de potencias.

Ante el despertar de un mundo más conocido geográficamente, lleno de carencias, pero también riquezas, los imperios y sus colonias pasarían a una mejor relación y trato a las poblaciones, creándose dispensarios, escuelas, hospitales e instituciones educativas donde saldrían profesionistas de los propios lugares con más conocimientos de sus entornos y necesidades familiares o de grupos marginados. Ése colonialismo adquirió como pocas veces un aspecto generoso y humanista; en algunos casos, también hubo respeto por las tendencias izquierdistas o de emancipación.

Pero el romance entre las colonias y los imperios no duraría mucho, pues salvo el caso de Inglaterra, los demás países que contaban con colonias sufrían de grandes pérdidas económicas y pocos beneficios por sus aventuras territoriales; ya no era el caso de las pasadas colonias españolas o portuguesas en América Latina. Al poco tiempo surgirían rivalidades entre los colonos y entre las mismas potencias para controlar los territorios de ultramar. En ésa coyuntura es que nace en 1986 el sionismo promovido por Theodor Herzl, con el fin de proveer a refugiados judíos perseguidos tierra para asentarse, por lo que se escogió regresarlos al territorio histórico de sus antepasados, iniciando para ello la compra de tierras para una ocupación sistemática y duradera.

Este tipo de colonizaciones con poblaciones de otras latitudes, generalmente se yuxtaponen desembocando en la desaparición de alguno de los grupos; son los casos de los colonizadores en Norteamérica contra las tribus indígenas, o la de los australianos con sus aborígenes, también los neozelandeses con los maoríes. Pero también resulta el fenómeno a la inversa, como lo ocurrido en Argelia, en que los musulmanes nativos expulsaron a los europeos, no obstante que estos últimos ya tenían viviendo más de un siglo. Existe un tercer fenómeno, muy difícil de lograr, pero posible, como han sido los casos de convivencia pacífica en Nueva Caledonia (europeos y canadienses), o más reciente en Sudáfrica (entre africaners y negros).

En los primeros años del S. XX y parte del anterior, muchos historiadores la consideraron como “La Belle Époque”, donde como se comentó, también se dio la segunda revolución industrial, destacando Francia y los Estados Unidos en áreas como la aviación (hermanos Wright en 1903 o Bleirot en 1909) rompiendo marcas antes imposibles como la de Roland Garros, quien en 1913 cruzó el Mediterráneo. Muchos inventos del siglo anterior, fotográficas y de cine. También se dieron importantes adelantos en otras ciencias con el descubrimiento de la radioactividad y la teoría de la relatividad universal.

En las esferas políticas europeas, las cosas también marchaban a gran velocidad. En Francia el sonado caso Dreyfus; en Inglaterra los problemas por el patriotismo irlandés; en el gran Imperio austriaco una caída que lo deja casi en ruinas, dando Francisco José la autonomía a Hungría, agitando por igual a checos y a croatas. Pero la mayor amenaza a la paz europea, provenía d la industrialización Alemana, con 67 millones d habitantes. Bismarck había sido depuesto, ocupando todos los mandos Guillermo II (nieto de Guillermo I), pero sin las capacidades del abuelo. Los alemanes contaban con el mejor ejército del mundo y aunque no tuvieron la expansión colonial de otros países, ejercían una especie de protectorado sobre Austria-Hungría y Turquía, todos ellos países inestables.

En 1913 se sucedieron varias victorias bélicas de griegos, serbios y búlgaros frente a los turcos, por lo que de inmediato el emperador alemán apoyó a su protegido, además de alentar a los búlgaros en contra de su aliado. Los turcos al final vencieron a los búlgaros recuperando Adrianápolis, pudiendo los alemanes implantarse aún más en el Imperio otomano.

Esta atmósfera explosiva llegó por fin a detonar el 28 de junio de 1914, por un pretexto baladí a causa del asesinato del archiduque de Austria y su esposa, a manos de un joven nacionalista serbio-bosnio, aprovechando una visita del matrimonio a la ciudad de Sarajevo.

Continuará…









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