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El Debate de la Bata

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El Debate de la Bata
(07/2011)
Por : Zvi Avigdor (Nueva York)

    La bata del médico, moda e icono universal de la especialidad durante el siglo XX, quizá desaparezca como tal. A principios de los años 80, cuando fui aceptado en E.U. para hacer mi especialidad en pediatría, era tan importante, que lo primero que me entregaron, aún antes que mi gafete y beeper, fueron 2 batas blancas largas. Esa tradición  para  internos nuevos de todas las especialidades hoy día casi ha desparecido. En ese entonces, las batas eran importantes no sólo desde un punto de vista “higiénico” sino que tenían un valor psicológico ya que identificaban al médico como Residente - o Adjunto- y  recuerdo cierta emoción al ver la insignia del hospital bordada en el hombro izquierdo.

    Me presenté en el hospital el primer día de mi internado, a las 7.00 a.m. con mi nueva bata puesta, la cual tenía, como es sabido, 2 bolsas grandes enfrente, al nivel de las caderas. Puse mi estetoscopio en la derecha y el “Manual del Interno” en la izquierda. A esa hora hubo una junta de orientación para los nuevos internos y me di cuenta que muchos no tenían bata puesta. El Jefe de Residentes nos dijo en esa ocasión, entre otras cosas, que en ese programa de especialización pediátrica, las batas no se recomendaban, que eran obsoletas. Que a pesar de que la Dirección del hospital nos entregó batas, era una costumbre, pero que no eran necesarias y hasta ¡contraindicadas! Nos aseguró que los pediatras del futuro ya no usarían bata, pues ésta no tenía función alguna comprobada, “asustaba” además a los niños pequeños, y aún los adolescentes podían a veces sufrir de angustia al ver una bata blanca, al grado de provocar taquicardia y/o hipertensión aguda  (la llamada“white coat hypertension- hipertensión por bata blanca”).

    Así, hice caso, me quité la bata y no la usé más durante los 3 años de mis estudios de especialización. En ese tiempo, tuve que llevar el estetoscopio colgado al cuello en forma horizontal y cargar el manual - así como cualquier otra cosa que quisiera llevar conmigo-en las manos. Recuerdo que me pareció sorprendente que mis profesores y médicos adjuntos del hospital
llevaban bata y siempre los envidié, pues no sólo podían cargar las cosas mencionadas con más facilidad, sino que era más fácil cambiar de bata que de camisa, cada vez que alguna contaminación (sangre, vómito, pus, etc) caía accidentalmente. Asimismo, me di cuenta con el tiempo, que los niños igual lloraban cuando el médico se presentaba con bata o sin ella, no había diferencia. A propósito, hace unos años salió un artículo médico que confirmó mi observación; en él se explicaba que los niños, aún los muy pequeños, tienen la capacidad de saber en dónde se encuentran (el consultorio u hospital) y de reconocer instrumentos tales como el estetoscopio que se asocian con el médico y consecuentemente con el dolor que pudieran causarles éstos; por lo tanto, los que sufren de ansiedad o temor, lo hacen aunque no vean batas blancas. Y con respecto a la hipertensión arriba mencionada, otros estudios demostraron lo contrario, que ciertos pacientes con angustia y ansiedad se calman, cuando ven que la bata blanca (su médico) se acerca... ¡vaya Ud. a saber!

    Al terminar mi Residencia, obtuve puesto como Médico Adjunto en un hospital y durante las próximas 2 décadas usé bata diariamente, tal como hacían todos mis colegas en esa institución (curiosamente, allí los internos de pediatría sí usaban bata). Luego opté por ser miembro de un grupo pediátrico privado, compuesto por 6 pediatras y allí fui el único que usaba bata. Ahora que trabajo para el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva Cork, es también voluntario y de uso raro. Vemos que la preferencia por la bata va decayendo; sin duda ya no es de uso universal y ya no caracteriza automáticamente al médico.
    Es insólito el cambio de actitud en el ámbito médico, en tan poco tiempo, con respecto a la necesidad de la bata, desde el ser una conducta casi obligatoria a mediados del siglo pasado, a ser hoy día una moda sin mayor importancia. Pero no es de sorprenderse pues como veremos, la bata a través de la historia ha tenido una evolución continua.

    Actualmente el uso de la bata en la medicina tiene defensores y enemigos. Para los primeros como ya mencionamos, la bata blanca ha sido el símbolo universal de la profesión médica durante los últimos 125 años. A mediados del siglo XIX, la reputación del médico había caído a sus niveles más bajos, pues los tratamientos dictados por ellos raramente eran efectivos. En esa época, las ciencias naturales comenzaban a hacer progresos importantes por medio de descubrimientos científicos logrados en laboratorios de experimentación (donde el personal usaba bata). Así, los científicos eran considerados en alta estima y los médicos, como empíricos y charlatanes. Al comenzar la medicina a usar también el método científico, ésta quiso anunciarlo al público y los galenos optaron por usar bata como un indicativo de que creían y se

basaban también en el laboratorio de experimentación, tal como los científicoses de notar, que las primeras batas usadas por médicos fueron de color crema.

    Pero para 1880 se  prefirió el color blanco. Primero, para hacer un contraste total con el  negro, color de las batas usadas por médicos en los hospitales de antaño (figura), cuando la superstición estaba en boga pero además, servía como color de luto, pues generalmente, el llegar a un hospital, sólo lo hacían pacientes en estados críticos o terminales y ya no había mucho que hacer por ellos. Al acercarse el siglo XX, con el advenimiento de los avances terapéuticos, los hospitales ya no eran considerados lugares para morir, sino al contrario, instituciones de cura y la bata blanca se convirtió en símbolo de esperanza, pureza y limpieza. Asimismo, en algunas religiones, el blanco significa bondad y compasión. La bata blanca fue también asociada, desde sus comienzos, con profesionalismo y seriedad por parte del tratante. Finalmente, para muchos, la bata crea una separación entre el doctor y el paciente (pero a veces esto no es ventajoso).

    Y ya que tocamos una posible desventaja, hablemos de otras. Los adversarios de la bata están en desacuerdo con el exceso de formalidad que ella produce; ésta es la razón por la cual los psiquiatras han abandonado su uso desde hace ya varias décadas.  Los médicos escandinavos rehúsan utilizarla por el mismo motivo. Pero investigaciones en otros países de Europa han demostrado que la mayoría de los pacientes dan sólo importancia a las actitudes del médico, sin detectar frialdad o insensibilidad alguna por el sólo hecho de llevar puesta una bata. Al revés, sorprendentemente se detectó, que médicos con bata eran más “amigables” que los que no la usaban. Otro estudio indicó que era de gran importancia para los pacientes el poder reconocer fácilmente, en un hospital o clínica, la presencia de un médico, cosa que hacían gracias a su bata, y en la misma encuesta, muchos afirmaron que inclusive, encontraban al médico (de ambos sexos) “más sexy” con bata que sin ella. Por su parte, los médicos entrevistados dijeron que la bata  les ayudaba constantemente a recordar cumplir con sus funciones con más eficiencia (como nota jocosa, uno respondió que usaba bata sólo por cubrirse la barriga) y que el único inconveniente era tener que llevarla puesta en el verano, especialmente si el aire acondicionado funciona mal. Dijeron también que el lavar y planchar las batas era  molesto, por lo que casi siempre optaban  por mandarla a la tintorería, aumentando el costo y tiempo.
 
    Se ha promulgado que la bata puede transmitir infecciones. Esto jamás se ha confirmado, pero quizá si sea posible, si como cualquier otra cosa no se utiliza el sentido común, que dicta lavarla en forma frecuente. La realidad es que es más problemático el hecho comprobado, que las manos de los mismos médicos son las que transmiten enfermedades si no son lavadas tan a menudo como es necesario.  

    Personalmente me gusta usar bata. De vez en cuando mis pacientes han opinado de  ella, siendo sus observaciones siempre positivas. En una ocasión me encontré a la madre de un paciente en la calle y me hizo la observación  que sin bata yo “no era el mismo”; me imagino que fue un cumplido con respecto a como me veía en el trabajo.  

   Parece ser que el uso de la bata médica será con el tiempo,
una decisión personal y nada más.
Mientras continúa el debate de la bata, yo voto que no se bote.



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