El pantano de la tristeza y la nada - Intelecto Hebreo

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El pantano de la tristeza y la nada

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El pantano de la tristeza y la nada.

Por: Nissim Mansur T
Oct. 24/2011

El Ocotal es un bello bosque que está enfrente al Desierto de los Leones, aquí  en la ciudad de México. Acostumbraba yo a ir cuando podía trotar y caminar por sus veredas; me asombraba que no obstante a pleno sol, había ahí lugares -que  por lo tupido de los árboles- el sol no penetraba.

En cierta ocasión observe a un hombre que caminaba en actitud pensativa. Me llamó la atención lo concentrado de su ser; no parecía que nada a su alrededor desviara su mirada. Pensaba en sus muchos problemas; primero fueron económicos,    después -y esto lo entristecía mas- por el inicio de carencias en su hogar, aunque el amor de su esposa para con él, seguía siendo igual, algo consolador pero que acentuaba su tristeza.

La esperanza ya no cabía en sus pensamientos. De pronto y sin darse cuenta, empezó a entrar a un pantano; pantano de la tristeza y de la nada. Un lugar que se ingresa cuando la esperanza se empieza a alejar y la voluntad se debilita. Yo veía   que se sumergía poco a poco en ése terreno tan peligroso.

Al advertirlo, empezó a luchar por salir, pero era inútil pues se hundía cada vez más. Ya a punto de morir devorado por el pantano,  pensó en el Ser Supremo, en ese momento sus pies tuvieron un apoyo con el que no contaban. Casi arrastrándose   llego débilmente la esperanza; seguida de un soplo de voluntad. Esto atenuó en cierta manera su miedo. Miedo de morir ahogado en el lodo.


Alguien que se dio cuenta de la situación le tiró una gruesa cuerda, se asió  con todas su fuerzas y pudo al fin salvar su vida. En la noche de ese día reflexionó:

Que de no haber sido por esa persona que le tiro la gruesa cuerda, el no hubiera podido sobrevivir. Pero aprendió algo más, que en los peores momentos de angustia, el solo hecho de haber pensado en Dios, detuvo por varios instantes que su cuerpo    siguiera sumergiéndose en el pantano de la tristeza. Que por esos pocos instantes empezó a tener confianza y esperanza.

Tratándose del ser humano las fronteras no están fuera, sino dentro de él. Las crisis –aunque no siempre ocurre- tienen un poder de transformación muy poderoso para bien. En sus momentos de miedo y desilusión, la tristeza lo había    hecho tan pesado que más rápidamente se hundía en el lodo.

Para muchos humanos y mientras haya vida, pueden crear un nuevo comienzo. Lo que a veces no saben, es que la razón de ser se esfumaría, si no fuera por las dificultades y los retos que son parte indispensable de la propia vida; por ello debemos    pensar que estamos hechos para finalmente vencerlos.

Dificultades, retos y contrariedades, son la forja (la fortaleza), que nos hace más humanos. El poder de comprensión de estas difíciles realidades, algunos seres no lo llegan a entender, pero tiene que ser así, pues así está hecha la    vida misma.



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