Judíos de Mazatlán, Sin. *s - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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Judíos de Mazatlán, Sin. *s

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Canción: "El Sauce y la Palma", canta Luis Pérez Meza,
folclor del noroeste mexicano.

Judíos de Mazatlán, Sin. (México)

Por: Jacobo Contente
Sept/2011

Localizado en el nor-occidente de la República, en el estado de Sinaloa,
a la entrada del Golfo de California y a 30 km. escasos al sur del Trópico de Cáncer,
el puerto de Mazatlán que en Nahoa significa "tierra de venados",
albergó entre los años 1915 y 1958 a familias de credo y tradición judía.

Es sorprendente el número de judíos que vivieron y que inclusive vieron su primera luz en aquel Mazatlán de antaño, que no tenía el desarrollo, comodidades y comunicación de nuestros días; mas sin embargo, presentaba a sus pobladores una cálida y afectuosa atmósfera, si bien es cierto con algunas carencias, clima caluroso de trópico, pero con habitantes emprendedores, alegres y confiados, que siempre han mostrado una bondadosa hospitalidad nunca desmentida.

Se pueden considerar dos épocas de inmigración judía a la región. La primera muy escasa e inestable a partir de 1915 y la segunda más importante desde 1917.


De los pocos judíos de la primera afluencia De 1917 a 1948, las familias judías estaban compuestas por personas de diferente origen; la mayoría eran sefaraditas y algunos ashkenazitas, siendo la minoría de origen damasqueño.

Entre todos llegaron a sumar un poco más de 25 familias, recordándose a las de los señores Marcos, Alejandro y Lázaro Habif, Alberto Matarazo, León Gateño, Moisés Friman, León Golding, León Lewinsohn, Eliezer Motolá, Alberto Farjí, Yomtov y Daniel Bejar, Benny Pufelis, Juan Perló, Isaac Dzivak, Aarón Contente, Isidoro Pessah, León Cohen, Alberto Benuzillo, Lázaro Levy, Jack Romero, Jacques Hasson, Rudovsky y Chiprout. que echaron raíces, se recuerda al Sr. Isaac Coppel, quien casó con una mujer no judía y cuya ascendencia hasta la actualidad se identifica en parte con sus raíces, pero ya no practican la religión de Don Isaac.

De algunos otros judíos que se sabe llegaron pero que no duraron mucho tiempo, no existen datos fehacientes, a diferencia de lo que sucedió más tarde y que se caracterizó por una cantidad mayor de emigrantes que llegaron con sus familias. La primera familia en instalarse fue la del Sr. Marcos Habif.

De las mencionadas con anterioridad, la mayoría llegaron ya casados, algunos con hijos pequeños e inclusive con algunas personas mayores; otros contrajeron matrimonio poco después de su arribo al puerto y la gran mayoría tuvo hijos en su estancia en Mazatlán.

Entre judíos "patas saladas" (denominación a los nacidos en el puerto), y judíos que llegaron a establecerse, se calcula un total de más de 110 personas, cifra considerable para aquella época y esa región. Su modus vivendi no fue muy variado, pues no había profesionistas y en su gran mayoría se dedicaba al comercio. Algunos nombres de tiendas de judíos fueron: "La Samaritana", "Zapatería Regio", "La Isla de Cuba", "La Moda de París", y "Las 3 Bes". Fueron pocos los casos en que la actividad comercial original se amplió a ramas como la pesca del camarón (Fam. Friman) en Mazatlán, agricultura (Fam. Farjí) en Culiacán, avicultura (Fam. Romero) en Mazatlán y hotelería en Los Mochis, Sinaloa a cargo de la familia Motolá

No obstante que el asentamiento en general de los judíos en esa ciudad duró unos 30 años, nunca llegaron a formar una comunidad oficial que contara con algunas instalaciones o servicios religiosos. Para el Shabat u otras festividades de importancia, se reunían en una o varias casas. Los matrimonios se llevaban a cabo instalando la Jupa (tálamo), en casa de los padres de la novia o del novio (la que fuera más amplia). Para Birith Milas (circuncisiones), se llevaban a los niños a las ciudades de México o Guadalajara, aprovechando (en Guadalajara) la breve estancia que hacía el circuncidor, quien tenía programadas desde algunas semanas atrás varios trabajos, por lo que en muchas ocasiones los niños mazatlecos, se circuncidaban algunos meses después de la fecha acostumbrada.


En aquella época afortunadamente no se presentaron casos de fallecimiento y los rabinos brillaron siempre por su ausencia. Debido a lo anterior el que más sabía de asuntos religiosos o de rituales, llevaba a cabo todo tipo de ceremonias y hasta arreglaba algunos conflictos de orden social. Cuando las personas que sabían de los rituales se ausentaban, se procuraba cumplir con el ritual en la mejor forma posible, mediante libros que se traían de comunidades de Estados Unidos o de México.


No obstante la carencia de servicios a nivel comunitario, la vida transcurría en medio de una sociedad unida, procurando ayudarse en la mejor forma posible y existiendo una apertura hacia clubes sociales y festividades que se llevaban a cabo en el puerto, por lo que la presencia de las familias judías fue muy apreciada por su participación y cooperación. La niñez asistía generalmente a la primaria llamada "Colegio Independencia" y los de edad preparatoriana a la "Del Pacífico". Los matrimonios jóvenes participaron en eventos deportivos como la pesca, natación y basquetbol y en los carnavales también se hacía evidente su presencia, cooperando en su organización y financiamiento.


No podemos hablar de un antisemitismo mazatleco, pero si de una discriminación que duró afortunadamente muy poco tiempo y que fue a raíz de los sucesos que se presentaron al inicio de la segunda guerra mundial, instigados por algunos miembros de la colonia alemana radicada en el puerto.

A partir de 1935 la inmigración hacia el puerto que iba en aumento, fue a la inversa, hacia grandes ciudades como Los Angeles, Guadalajara, Monterrey o el Distrito Federal. Este fenómeno se originó por el crecimiento de los jóvenes, cuyos padres deseaban darles educación universitaria; además trataban de buscar un medio donde hubiese más correligionarios, pues las condiciones en materia económica y de buena convivencia con los demás habitantes, no justificaban su partida.

Por regla general el jefe de familia dejaba sus negocios en manos de personas de confianza y por algún tiempo los seguía controlando desde su nuevo lugar de residencia, pero los traspasaba o vendía. Hay que mencionar que también hubo una pequeña inmigración a ciudades del norte del mismo estado como Culiacán (capital del Edo.) o Los Mochis, pero salvo honrosas excepciones, las familias judías no se quedaron y su presencia fue mínima a partir de la década de los 50's.

No obstante que la mayoría de las familias judías llevan más de medio siglo de haber salido de ese generoso puerto, los que nacieron en él y siguen visitándolo, aún escuchan entre la población conceptos cariñosos y recuerdos gratos hacia aquellos judíos que compartieron trabajo, alegrías y sinsabores, en ese Mazatlán que conocimos, pequeño, pródigo e imposible de olvidar.



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