La comezón de los setenta - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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La comezón de los setenta

Colección y Consulta

Por: Julio Algazi Maya

Esperaba que cuando entrara al umbral de lo que ahora se denomina en forma elela "Tercera Edad", me encontraría de buenas a primeras, ingresando a un mundo totalmente distinto al hasta ahora conocido.
Pero para mi sorpresa, y tal vez algo de desengaño, nada diferente ocurrió. Todo seguía igual. No estaba ocurriendo la transformación que mi imaginación había anticipado. Todo continuaba siendo como hacía unos días atrás, o igual a como era unos minutos antes. Todo era lo mismo, o para decirlo con franqueza, casi lo mismo que ayer.
El cambio, ese cambio de edad que a muchos atemoriza, como naturalmente aterra al entrar en una etapa de la que mucho se habla y sobre la que mucho se previene. Esas referencias como "cuidado que no te falle la memoria"; "Procura no molestar a tus hijos"; "No dependas económicamente de familiar alguno". Recomenvan... recomendaciones vienen, y todas parecen indicadas para que el incipiente "setentón" ya pasado de años y cargado de reempiece a preparar sus bártulos y coa emprender la retirada "casi" definitiva.
Sin embargo, algo me cosquilleaba en mi interior, y no era precisamente el deseo sexual o el afán de enriquecerme y ni tan siquiera el deseo de irme a descansar y retirarme a una hermosa playa en el Caribe Mexicano, con una caña de pescar por toda indumentaria.

No fue nada como la "Comezón del SépAño", porque eso sí sería, a mi edad, aparte de imposible, ridículo.
Me llegó, eso sí, la "Comezón de los Sey esto me está proporcionando un fasci"picor" que me motiva a seguir adelante y que me entusiasma para que con plenitud tenga muchas, muchas ganas de hacer cosas que puedan ser provechosas.
Leer buenos libros; participar en forma activa de seminarios y conferencias; escuchar a tanta gente inteligente y bien intencionada, como las que recientemente me he encontrado en los encantadores desayunos que la Dirección de "FORO" ha organizado mensualmente por más de dos años y medio.
Qué bueno es que ahora casi no me imel que alguien, por un pequeño incidente de tránsito, me espete "P... viejito" y que en su momento pudo molestarme, no por lo del epíteto, sino por lo de "viejito".
¡Sí! Es bueno llegar a viejo y no temer tanto a lo que el futuro pueda depararle. Seguir de frente en la vida. A todos, inexorablemente, nos llegará el momento en que tendremos que rendir cuentas a nuestro Creador. Pero mientras llega ese momento, debemos seguir firmes por la vida. Con la mirada en alto. Disfrutando del paisaje. Lleándonos de luz con las vivencias cotidianas y sacando lo mejor de esas "experiencias" que todos nos endilgan cuando quieren congraciarse con nosotros y que se desechan, cuando a su saber les parece fuera de época.
Sentir el "picor" de los setenta y al rascarse disfrutar de los recuerdos que ya nos son muchos y tienen todos los matices de la vida. Dolor y Goce. Penas y Alegrías. Desfallecimientos y Esperanzas. Ya hemos pasado por todo ello pero todavía podemos dar mucho bien a nuestros seRecuerdo que hace unos años escribí unos pensamientos que ahora repito. Los reproporque siguen vigentes:

"Cuando otros se rinden
Yo apenas comienzo a luchar
Cuando otros, por el peso de los años
Se dejan acabar
Yo siento que aún puedo comenzar
Todo es cuestión de pensar
Que todavía se puede crear
Ya sólo sean sueños, o Quizás
Quizás, algo de Realidad
Todo puede lograrse
Con Sólo Voluntad".



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