Los judíos de Siria *s - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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Los judíos de Siria *s

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Los judíos de Siria


Por: André Moussali y Ruth Sitt

Música: fragmento con Laud,
del folcor sirio.

Desde los tiempos bíblicos la comunidad judía de Siria tuvo un alto   desarrollo cultural, debido a su proximidad con el centro judío en Palestina.
Durante la época del Segundo Templo, dicha comunidad creció y alcanzó gran in  inclusive con los grandes goberna romanos de Siria.
La mayoría de los judíos se congregó en la ciudad de Antioquía Siria ya que los sucesores del Rey Antioco hicieron posible  que éstos se desenvolvieran segura y libre Lograron buenas posibilidades ecoómicas, pudiendo enviar costosas  ofrendas al Templo de Jerusalem. Obtuvieron la ciuía griega y gozaron de los mismos de que los demás pobladores.  Probable estas garantías provocaron la envidia del pueblo sirio que irrumpió violentamente contra los judíos. Los griegos  en concordancia con la actuación de los sirios, masacraron a 10,500 judíos de Antioquía tras la declaración  de la gran guerra de los romanos en contra de Palestina.
Gracias a la cercanía de Siria con Pa los judíos sirios gozaron de los mis privilegios, a la vez que obedecieron las mismas leyes que los judíos de Eretz Israel. A pesar de ser parte de la diáspora sus lazos eran tan fuertes  que muchos de  ellos daban entierro a sus familiares en Bet Shearim.
Con la conquista árabe de Siria en el año 630 e.c., la comunidad judía mejoró su posición y floreció ampliamente.
Tras la dinastía árabe de los Omayades, los judíos fueron tolerados, pero con el advenimiento de los abasides, la sión  cambió y se les impuso un impuesto muy alto para convertirlos al Islam. Incluso se les obligó a poner signos distintivos  en su vestimenta. Más adelante, después de la desintegración del Califato Abasida pasaron cuatro siglos de luchas internas,  en las cuales, los judíos como el resto de la población, sufrieron penosamente. Posteriormente, Siria fue conquistada  por los fatimidas. El primer virrey-visir de los fatimidas, era un judío, Jacob Ibn Killis, que se convirtió al Islam pero  que permaneció fiel a sus correligionarios.
En el año de 1070, Siria fue conquis por las tropas de Seljuk, las cuales tra consigo el desastre a la población judía. Al finalizar el siglo, llegaron las cruzadas y los judíos tuvieron que huir. Un siglo después en 1170,  el sultán  kurdo Saladino, logró unir a Egipto y a Siria bajo su dominio, y así venció a los cruzados. La suerte de los judíos mejoró y hubo prosperidad económica. Sin embargo, en 1260 Siria fue invadida por los mongoles, que avanzaron  hacia Eretz  Israel y fueron vencidos por los mamelucos, que impusieron fuertes impuestos sobre aquellos que no eran musulmanes.

E1 desmembramiento del  Imperio Otomano en 1918, provocó que muchos judíos sefaradíes y orientales decidieran emigrar a América... países que brindaban varios privilegios: estructuras pluralistas y laicas, con enormes oportunidades de educación y progreso económico;  elementos que contrastaban notoriamente con los de sus países de origen. Ya en México en 1901, los primeros judíos de las naciones árabes intentaban edificar una comunidad judeo-mexicana, celebrando servicios religiosos en casas particulares  y más tarde, en hoteles de la ciudad.
A pesar de provenir del mismo país, los judíos sirios albergaban costumbres propias de  las ciudades en las que crecieron, siendo las más importantes la de Alepo y la de Damasco. Los judíos de Alepo establecieron su asociación en 1909, pero la primera comunidad organizada en nuestro país fue la Alianza Monte Sinaí, fundada  por judíos sefaradíes así como ashkenazim en 1912, la que con los años se convirtió en la comunidad damasqueña.
Desde sus inicios esa comunidad se dedicó a ayudar financieramente a los necesitados y recién llegados; instituyó  servicios religiosos, construyendo una "Mikva" y empleando los servicios de un Mohel y profesores de hebreo. Mientras tanto, en 1912 los alepinos ya contaban con la "Sinagoga" Ketana" en la calle de Jesús María, creando y perpetuando el núcleo  religioso de estudio y doctrina de la Torá, por lo que se habían caracterizado milenariamente.
En ese mismo año, y a través de contactos personales realizados por el Sr. Jacobo Granat con el Presidente Francisco I. Madero, se adquirió el primer cementerio judío en la ciudad. Las revueltas y la inseguridad que prevalecieron durante la  Revolución Mexicana, ocasionaron un descenso de la población judía en el país, ya que muchos optaron por regresar a sus países. Sin embargo, el extremo liberalismo propuesto en la Constitución de 1917, le devolvió a México una  imagen de un estado secular, lo cual fortaleció la base legal de la existencia judía en la nación. Por otro lado y a partir de 1924, Estados Unidos aplicó leyes restrictivas a los judíos, por consiguiente, éstos permanecieron en suelo  mexicano.
Los nuevos inmigrantes se establecieron a lo largo de todos los rincones del territorio na y prosperaron como aboneros  y propieta de puestos, en los mercados públicos. Intro a México el sistema de venta a crédito, que ayudó a la gente de escasos recursos a adquirir artículos de primera necesidad por medio de pa diferidos.

Tras el edicto de expulsión de España, muchos judíos inmigraron a  los países del Oriente Medio. Algunos de ellos se instalaron  en las ciudades sirias y trajeron un cambio decisivo en la composición y en la naturaleza de la comunidad judía,  ya establecida. Otros provenían de Italia y Turquía, países  que habitaron durante varios años. Al incrementarse la población  de estos nuevos inmigrantes, el proceso de integración a la población nativa "los Mustarab", se tornó  suma difícil; su lenguaje, sus costumbres y su forma de vida eran  completamente distintos. De ahí que crearan sus propias comunidades,  con sinagogas y cementerios independientes. Llega a adquirir tal importancia e influencia con los rabinos sirios,  que asumieron el liderazgo comu no solamente en este país, sino  en todas las naciones limítrofes del Mediterráneo.
En el siglo XVI, durante el régimen del Imperio Otomano, formado por los países del Mediterráneo, los judíos fueron explotados por los pashas - gobernadores; por lo que los judíos de Estambul, Turquía intervinieron a su favor. Al mismo    tiempo, los mercaderes judíos de Alepo tomaron un rol importante en el comercio entre la India y el Cabo de Buena Esperanza. Estas rela incrementaron la inmigración de los judíos españoles a las ciudades sirias, formando grandes comunidades    en Damasco y Alepo, y otras más pequeñas en las ciudades de Hama, Trípoli, Bei Saida Baalbek y Banias. La más importante se constituyó en Alepo, la cual fue dirigida por Samuel Laniado.
Los rabinos de la época se comunicaban con los de Eretz Israel. El estudio de la Cábala en Siria fue propiciado por su contacto  con los cabalistas de Safed. La mayor parte de las obras de los rabinos como Jaim Vital y Moisés Alsheij fueron publicadas   en Venecia y Estambul. En 1605, la primera imprenta hebrea siria fue esta en Damasco pero sólo logró imprimir  un solo libro antes de ser clausurada. Hubieron poe de gran envergadura como Israel Najara. Tamén hubo mucha influencia del shabateanismo   (Shabetai Zvi, que se proclamó como el Mesías), el cual llegó a tener varios discípulos.  La activi literaria de los rabinos de Alepo continuó siendo dirigida por la familia Laniado. Asimismo, al final del siglo XVIII, la comunidad de  Damasco  tuvo eruditos de reconocimiento universal entre otros, el Rabino Mordejai Galante y a su hijo  el Rabino Moisés Galante.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII el comercio de Alepo desmejoró notablemente, debido a la apertura del Canal de Suez.  Mientras tanto, la clase banquera surgió entre los judíos damasqueños. El Ministro de Finanzas del Go de Damasco   era Saúl Farji, al que le sucedió su hijo Jaim.
Los asentamientos judíos prosperaron en las montañas del Líbano, como los judíos de Der el Kamar. Sin embargo, en 1840  hubo un terrible juicio de libelo de sangre en donde los líderes de la comunidad fueron acusados de haber dado muerte   a un sacerdote de la orden de los Capuccinos. La comunidad fue exonerada gra a la intervención directa de judíos europeos  como Moisés Montefiori y el famoso abogado judío francés, Adolf Cremieux. Esta situación se repitió en 1847   cuando los cristianos maronitas de Der el Kamar inventaron otra acusación similar, sin graves consecuencias.
A finales del siglo XIX la situación econó de los judíos sirios declinó considerable Las industrias locales  fueron arruinadas por la importancia que adquirió el Canal de Suez. Muchos judíos emigraron a América y la gran mayoría   se fue a vivir a Beirut. El judaísmo en Damasco fue debilitado mientras que la ortodoxia de los judíos de Alepo continuó  manteniendo sus instituciones educativas y tradicionales. Después de la Primera Guerra Mundial habían tres grandes   comunidades en el protectorado francés de Siria y Líbano; Damasco, Alepo y Beirut, habían 6,000 judíos en las dos primeras  ciudades y en Beirut alrededor de 4,000. Mientras que en el resto de las ciudades residían unos 2,000. A partir   del año de 1921, se puso en circulación un periódico judío escrito en árabe, que tuvo gran difusión.
Para el año de 1947, vivían 15,000 judíos en Siria. En 1957 su número bajó a 5,300. La mayoría de ellos abandonó el país en los años cuarenta, especialmente después de los pogroms de Alepo en 1947. Inmediatamente después    de la creación del Estado de Israel, la emigración se incrementó. La mayoría de los judíos se marchó hacia Líbano, aunque algunos de ellos fueron regresados a Siria a petición de las autoridades sirias.
A partir de 1948 la condición de los judíos empeoró, debido a que las autoridades y el pueblo se dedicaron a atacarlos innecesariamente.  El gobierno decretó algunas leyes antijudías, inclu la prohibición de venta de propiedades así   como la congelación de sus cuentas bancarias. Muchos de sus bienes fueron confiscados por las autoridades y cedidos a los refugiados palestinos  que vivían en Damasco y Alepo. Varios judíos fueron juzgados porque sus parientes lograron escapar   de Siria; otros fueron obligados a pre diariamente ante la policía y otros fueron encarcelados sin juicio. Se les impuso muchas limitantes  a sus libertades, como la prohibición de salir del país. Sólo cuando Hashem al Atasi subió al poder,   se les permitió salir del país, siempre y cuando renunciaran a sus propiedades. Sin em después que el primer grupo logró  llegar a Turquía en 1954, las autoridades se retractaron y la policía impidió que los demás salieran. Tras   la unión de Siria y Egipto, y la fundación de la República Árabe Unida en 1958, la prohibición de salir fue derogada  y únicamente pudieron partir con la condición de que cedieran sus pro al gobierno. Las cuentas bancarias fue descongeladas.
Desafortunadamente, poco tiempo desés, la frontera fue cerrada y en 1959 se inició el juicio contra aquellos que ayudaron a los judíos a abandonar el país. Peor aún, en marzo de 1964, los judíos tenían prohibido salir fuera de  un   radio de 3 millas de Jaret el Yahud (ghetto judío).
Después del juicio del agente de inteligen israelí Elie Cohen y su ejecución pública en la plaza del Marje (1965),  los judíos fueron perse Sufrieron más vejaciones durante la Guerra de los Seis Días en 1967. En los periodos que siguieron,   varios fueron arrestados. Hubieron algunos judíos asesinados en Damasco y en Alepo e incluso en Kamishli,  pero debido a la fuerte censura operante, no se sabe a ciencia cierta cuantos fueron los que murieron.
Durante todos esos años, los judíos trata de huir en muchas formas. Entre los años de 1948 y 1961 alrededor de 5,000  arribaron a Israel. Fueron auxiliados por los habitantes judíos de los países vecinos. Algunos lograron escapar desés   de esta fecha y en el año 1968 quedaron alrededor de 3,000 judíos en Siria. La mayoría vivía en Damasco y Alepo.  Los muy pocos que quedaron en Kamishli no fueron tan afectados ya que la población kurda no era antiisraelí.
La situación económica del resto de los judíos de Siria se volvió cada vez más precaria. Para los que tenían  suficientes recursos fue más fácil escapar. Tanto el Banco Zikhah de Damasco como el Banco Safra de Alepo fueron clausu   el primero por orden del gobierno en 1952.
De igual manera, gran parte de las institu educativas judías fueron clausuradas. En 1968, solamente permaneció una escuela  abierta: la Alliance Israelite Universelle.

Los judíos sirios no tenían una organizaón comunitaria nacional. Sin embargo, cada comunidad tenía su propio comité.  Existió una marcada diferencia entre los judíos de las dife ciudades: en Kamishli, la mayoría de los judíos   hablaba el kurdo, en Alepo parte era des de los antiguos judíos españoles que llegaron a la ciudad en el siglo  XVI; los judíos de Damasco eran Mustarab (nativos). Los judíos de Alepo eran más religiosos que los de otras ciu Los de Alepo   eran comerciantes mientras que los de Damasco eran artesanos. Cada comu mantenía sus propias características,  creando algunas distinciones entre ellas.



La Organización B'nei B'rith contribuyó ampliamente, entre 1924 y 1930,  a la rápida integración de los judíos a México. La Asociación de Juventud Hebrea, formada en 1918, ayudó a los inmigrantes, impartiendo clases de español  y otras actividades. Se brindó oportunidades para una mejor vida social.  El Banco Mercantil, un banco fundado por judíos en 1929, proveyó a los emigrantes con financiamiento para la compra de maquinaria, principalmente para varias ramas de la  industria del vestido. En el año de 1931, se creó la Cámara de Comercio  Israelita, como una insón de apoyo a sus agremiados.
Durante la década de los años veinte, judíos de origen europeo y los de origen oriental, establecieron beneficencias  separadas así como sus respectivas organizaciones socio-culturales. Las diferencias entre las comunidades árabe parlantes,  es decir, la de Alepo y la de Damasco surgieron en 1918, después de que los de Alepo manifestaron que deseaban separarse  y formar sus propios preceptos y condiciones con una congregación aparte. Sin embargo, la escisión no fue completa, sino  hasta el año de 1935, cuando la Alianza Monte Sinaí cambió de Congregación a Sociedad de Beneficencia, declarándose  como una institución de judíos damasqueños y originarios de pueblos circunvecinos.
En el año de 1938, mediante el nombre de Sedaká y Marpe (Auxilio y Salud), la población alepina se organiza como una comunidad oficial e institucionalizada, la cual para el año de 1984, adquiere el título de Congregación Maguen David.
De nuevo en 1934, surge una dificultad entre las comunidades árabes, ésta resultó por el uso del panteón, ya que para dar sepultura a un correligionario en el cementerio de la Sociedad Monte Sinaí, la junta de la entidad, exigió a quienes   no estuvieran asociados a ella, una suma que duplicaba el costo, en contraste a los que si eran socios. El comité de Monte Sinaí argumentó, que el hecho de que los miembros de esa comunidad pagaran sus cuotas mensuales, les daba ciertos privilegios   sobre los demás (en este caso los judíos de Alepo).
Durante el periodo del gobierno de Pascual Ortiz Rubio, en los años treinta, imperaba la depresión económica mundial. En esa época, habían alrededor de 20,000 judíos en el país. Esta difícil situación causó el brote del nacionalismo   y xenofobia, particularizando el rechazo al judío. Se instaura un virulento antisemitismo por parte de unos cuantos, que intentaron culpar a los judíos por todos los males que aquejaban al pueblo. Estas ideas fueron propagadas intensamente por  las  Ligas Antichina y Antijudía, así como por el Comité Pro Raza y la Acción Revolucionaria Mexicanista, mejor conocidas como las Camisas Doradas.
Estos grupos, respaldados por fuerzas nacionales y extranjeras, estuvieron continuamente en pugna con el gobierno, y atacaron constantemente a los judíos, acusándolos de desleales y demandando la expropiación de sus bienes e inclusive su expulsión   del país. En su lucha contra las organizaciones pronazis, los judíos fueron apoyados por varias organizaciones de obreros y campesinos, por intelectuales de izquierda y por el gobierno de Lázaro Cárdenas.
En 1932, la comunidad de Alepo logra concretar uno de sus sueños, con la construcción de la sinagoga Rodfe Sedek en la calle de Córdoba en la colonia Roma. En la misma década aumentaron las restricciones para inmigrar a México, que culminaron   en 1937, con el decreto del principio de inmigración por cuotas. Esto limitó la llegada de un significativo número de judíos perseguidos de Europa. Durante los años del Holocausto, entre 1943 y 1944, México aceptó recibir a centenares   de refugiados, pero solamente mientras duraba la guerra. El antisemitismo en nuestro país se incrementó considerablemente al principio de la Segunda Guerra Mundial, con el apoyo de los mexicanos fascistas, Las Camisas Doradas y la Embajada de Alemania.   Estos incidentes antijudíos, solamente fueron controlados y abatidos tras la participación de México en contra de las fuerzas del Eje.
La comunidad judía comenzó a organizarse para luchar contra el antisemitismo con el establecimiento de la Federación de Sociedades Judías en 1932, que funcionó a baja escala durante muchos años. En 1938, se fundó el Comité Central   Israelita de México, como una organización que convocara a todas las instituciones judías, convirtiéndose en el único cuerpo representativo, reconocido entre sectores y el gobierno mexicano.
La prosperidad económica que gozó México tras la mencionada guerra en los años cincuenta, elevó el nivel económico de la comunidad judía e incrementó el número de las áreas productivas en las que el judío participaba.   Al mejorar su estándar de vida, las instituciones judías se expandieron, creando nuevos cuerpos, destacando el Centro Deportivo Israelita en 1949.
Para 1967, la comunidad judía de México alcanzaba el número de 31,000 personas: 17,000 eran ashkenazim, 5,500 sefaradíes, 5,000 sirios, 1,500 alemanes, 2,000 húngaros y algunos pocos norteamericanos. Se estimaba un 25% de judíos marginados,   no registrados en ninguna comunidad, lo cual hacía un gran total estimado de 40,000 judíos. A partir de la década de los setenta, la población comunitaria se incrementó con la inmigración de los judíos libaneses, los que en su mayoría,   se integraron a la Comunidad Monte Sinaí, sumando en la actualidad alrededor de 170 familias registradas.
Su emigración se inició en 1958, cuando Líbano se vio envuelto en una revuelta por parte de elementos extremistas, que pretendieron doblegar al gobierno libanés a seguir los lineamientos de Siria y Egipto, recién unidos para formar la República   Árabe Unida. En un principio, los libaneses que inmigraron al país fueron aquellos con altos recursos económicos, que pudieron traer consigo sus capitales y si bien su acoplamiento a la vida productiva del país fue rápido, su integración   socio-cultural fue difícil.
La gran ola inmigratoria ocurrió en los años setenta. Muchos de estos libaneses provenían de Israel, se establecieron en México y se forjaron con el tiempo un modo de vida confortable. Debido a que venían de un lugar rodeado de una población   árabe hostil, desarrollaron un gran apego a la religión y tradiciones judías, enriqueciendo con su bagaje cultural, a las comunidades judeo-árabes.
En general, los judíos de Siria que arribaron a principios del siglo a nuestro país, con dificultades en el idioma (confundiendo la p con la b), trabajaron asiduamente y supieron alcanzar con su propio esfuerzo, un lugar preponderante tanto en el   aspecto cultural como en el económico.
A lo largo de todos estos años, crearon comités de ayuda y beneficencia para sus correligionarios; abrieron escuelas e instituciones educativas, Talmud Torot y centros sociales que desembocaron en el crecimiento y unión de sus respectivos sectores.
Son instituciones profundamente arraigadas a los valores y preceptos judaicos, así como a las leyes del país que les abrió sus puertas, logrando exitosamente su integración y crecimiento en un medio nuevo, al quehacer comunitario judío   y a la propia vida nacional.




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