Y de Teatro judío...¿qué? - Intelecto Hebreo

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06/09/2017
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Y de Teatro judío...¿qué?

Colección y Consulta

Y de Teatro Judío ¿…qué ?

Por: Luis Geller


¿ Porqué no tenemos un teatro representativo - estable - en nuestra comunidad?
El teatro ocupa y atrae a un gran número de personas. Las carteleras están siempre dispuestas a dar al público, ávido de buen teatro, una lista de espectáculos a la medida de sus gustos y expectativas:
Comedia, drama, opereta, vodevil... En México, como en otras grandes urbes, abundan los teatros especializados. Tenemos el “5 de Diciembre” con sus comedias ligeras; el de los “Insurgentes”, el “San Rafael” y el “Silvia Pinal” con espectáculos musicales y comedias; y teatros como el ‘Foro Shakespeare” que a pesar de culto nombre, se ha convertido el teatro “gay” de México, con una que otra puesta en escena de carácter eminentemente experimental.
Y de teatro judío, ¿. . .qué?. Pues, desgraciadamente, muy poco. En otros países hay compañías judías de teatro, patrocinadas íntegramente por la propia comunidad, que llevan a la escena, desde musicales y dramas, hasta obras en idish, en hebreo o en ladino. Nuestro país,

parece ser la excepción. otros objetivos que el de instruir y deleitar a la colectividad o descorrer el velo de la cultura israelita ante el gran público, la tradición teatral judía se remonta a la época de los romanos. En efecto, en época del emperador Nerón, el actor más connotado en Roma era un judío; y otro de nombre Cecilio,era uno de los críticos más renombrados.
Durante el siglo XIX Mordecai M. Noah (durante la presidencia de Madison) escribe piezas de teatro que son representadas por las comunidades norteamericanas, mientras las europeas hacen lo propio con las de Teodoro Herzl y Sholem Aleijem. En los Estados Unidos, las obras de Abraham Goldfaden, Jacob Gordin y David Pinsky son representadas -en idish- por actores de la talla de Jacob P. Adler, David Kessler, Boris Tamashevsky o Bertha Kalish.
En pleno siglo XX, las compañías representativas permanecen vivas y en plena actividad. Como ejemplo, allí está el Habima de Israel y otros grupos estables en Chicago, Nueva York y Buenos Aires entre otros.
A México también llega, desde Europa, el “gusanito” de la farándula. En muchas familias hay personas cuyos antepasados “trabajaron” para la escena y, en la de quien allá en Bielo-Rusia, en un pueblito llamado Bairamcea, perdido en las heladas estepas de la Rumania de principios de siglo.
El Centro Deportivo Israelita ha sido hasta ahora el promotor más importante de las realizaciones teatrales vinculadas al judaísmo en nuestro país. El público ha visto allí, entre otras, “El décimo hombre” dirigida por Seki Sano; “Señor Fuga” por Julio Castillo; “Los reyes de la Comedia”, por Javier Marc: “El hombre en la cabina de cristal” por Luis Geller y “Soy un espía” por Rafael Banquells. , “El diario de Ana Frank”, dirigida por Banquells y a instancias del grupo de actores, después de una larga temporada “salió a la calle” y a un escenario capitalino con gran afluencia de público y crítica favorable.
Por otra parte, existe un grupo llamado “Stelaris” cuyos miembros pertenecen casi por entero a la comunidad Maguén David, quienes acostumbran dar una corta temporada cada alio, destinando las entradas de taquilla a obras sociales.
Además de lo anterior, existen algunos intentos esporádicos por parte de aficionados al teatro, que han montado, a su costo, obras en el propio CDI, en Bet-El, en la Kehilá Ashkenazi y en la Comunidad Sefaradí. Nos referimos a las puestas en escena, hace algunos años, de un grupo de padres de Beit-Hayeladim con “Blabs” de Alex Weiss; otro con “El precio” de Arthur Miller, una obrita de Jacobo Levy y recientemente, una paráfrasis de ‘Pedro y el Capitán’, obra de creación colectiva, en la que participaron jóvenes universitarios quienes, como en el caso de Jacobo Raijman han tenido que buscar en los bailes otro foro para el desarrollo de sus inquietudes histriónicas. ¿Eso es todo? Sí. Es todo. por las representaciones que se llevan a cabo en las escuelas judías y por algunos espectáculos para conmemorar los aniversarios de las comunidades, eso es todo. Un panorama bastante pobre para una colectividad judía -con 75 años de existencia- ávida de espectáculos teatrales que muestren la vida, el pensamiento y las costumbres de nuestra judeidad. , en nuestra comunidad contamos con actores y actrices de excelente factura; con directores; escenógrafos; adaptadores; productores.., y aún con autores de obras de valor y mensaje judíos. Entonces, ¿porqué no tenemos un teatro judío en México?
Buena pregunta. Banquells, un hombre de escena indiscutiblemente vinculado al teatro propuso, hace poco, la creación de una Compañía de Teatro Judío en México. ¿Porqué no se ha hecho? ¿Qué problemas se ha encontrado, en el camino el Sr. Banquells? Susana Alexander, al enterarse de este proyecto, dijo: “Tenía que venir un extraño, un no judío, a enseñarnos a los judíos a promover nuestra propia cultura; ¡espero que tenga éxito!
Por lo visto, a la fecha, no lo ha tenido. Pero, querido Sr. Banquells, no quite usted el dedo del renglón. Quizás el día menos pensado, la colectividad judía le ayude a llevarlo a cabo. Tal vez los representantes culturales de la kehilá de Bet-El; de Maguén David; de Monte Sinaí o de la Comunidad Sefaradí, estén dispuestos a convencer a sus respectivas colectividades de las excelencias de este trascendental proyecto y apoyen a su realización. tanto, los amantes del teatro deberemos seguir “tocando puertas” para que en las instituciones judías de México exista mayor apertura hacia las cuestiones teatrales, para una mejor integración comunitaria y una más amplia difusión de nuestros valores, costumbres y tradiciones.
Y entonces sí, contestar con un ¡ya es hora ...! de que la comunidad judía de México cuente con un teatro representativo, estable y duradero.

¿No lo cree, Usted, así?





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